Guadarrama Valle de Los Caídos

 

 

El sábado 16.8.08 a las 9:30 de la mañana aparecen puntuales a la KDD en la salida 42 a Guadarrama de la Carretera de la Coruña la nutrida delegación del Andeandarán Team formada por Elena, Jorge y Enrique (alias SuperKTMan), Rosa, alias Lady Trek y su consorte Marcial, el medallista olímpico Huang Ho (al que para simplificar aquí llamaremos simplemente Juan-jo) y un humilde cicloturista y servidor de Vds.

 Tras presentar una vez mas en sociedad a la casi anoréxica (por ultraligera) KTM de Enrique, emprendemos el camino en principio con manga larga (que no quiere decir con manga ancha) a la vista de las nubes que se ciernen sobre el chorizonte, para no arriesgarnos a pasar el birulis que sufrimos la otra semana en la ruta de Alameda del Valle.

 El primer tramo de la ruta transcurre por un sendero ancho aparentemente de tierra, debajo del cual había un antiguo empedrado, motivo por el cual la bicicletas en ese tramo llano y fácil hace traquetear – cuan batidora - nuestros ‘bajos fondos’. A continuación y después de este improvisado masaje, pasamos un tramo en fila India por el arcén de la carretera, para tomar la senda que luego que nos iba a llevar hasta la ermita que se encuentra frente al valle de los caídos.

 En ese sendero ascendíamos lenta- pero continuamente y este cronista junto a nuestro intrépido SuperKTMan, no desaprovecharon la oportunidad de cosechar al borde del camino unas excelentes endrinas con el fin de elaborar pacharán casero que en su día podrá será degustado por los BTTeros tras la maceración de rigor.

 Una vez aparentemente coronada la subida y mientras sacamos las correspondientes fotos y nos refrescamos, nuestro guía y medallista olímpico Juanjo nos indica que hay que saltar la valla que está a nuestra izquierda pero que sin embargo como el sendero forma parte del valle de los caídos, en el caso de que nos preguntare o preguntase algún vigilante, guardia o similar, nunca deberíamos decirle que habíamos saltado la valla, sino que habíamos llegado al susodicho camino desde abajo.

 Mientras todos tratábamos de memorizar ‘la versión oficial de los hechos’ y pasábamos una a una las bicicletas por encima de la valla, Juanjo también nos advertía, que el vigilante no era el único peligro. Que casi mas peligrosa era la pendiente que nos esperaba, que tenía mas inclinación que la torre de pisa ocupada por el equipo de Sumo del Japón saltando a la comba.

 Que situación tan peligrosa ! Si venía el vigilante o bien nos acordábamos de la ‘versión oficial de los hechos’ y colaba, o bien salíamos esprintando por una cuesta con mas del 20% de pendiente, o sino nos estampábamos contra la valla en la huida …… . Con estas incertidumbres afrontamos la empinada cuesta hacia la ermita, que conseguimos subir todos, cada uno a su ritmo y Dios con el de todos.

 Mereció la pena la subida ya que tras dejar la máquinas apostadas al pie de las escaleras de granito hacia la ermita, una vez llegado arriba contemplamos un paisaje espectacular de 360º del valle de los caídos, de la sierra y de Madrid.

 En la ermita, en vez de un ermitaño (que habría sido lo suyo), se encontraba un vigilante, que en contra de lo que nos esperábamos, no solo no le importaba un carajo por donde habíamos llegado, sino que aprovechó la oportunidad para realizar sus reivindicaciones laborales a Enrique, sin dejarnos justificar que nosotros no éramos asaltadores de inocentes vallas.

 Como todo lo que sube tiende a bajar (como por ejemplo los sueldos) y – ahora sí – habíamos llegado al punto mas alto de la ruta, emprendimos el tan ansiado descenso. El primer tramo lo realizamos de vuelta a la susodicha valla, pasando otra vez los cuerpos del delito - es decir las bicicletas y a nosotros mismos - por encima de la valla. Tengo oído que después de esta excursión van a cambiar el nombre de este  paraje a ‘La valla de los Caídos’ – y eso que nosotros la pasamos sin caernos ! Vaya vaya, vaya valla …..

 Desde ahí, ahora si, emprendimos sin mas impedimentos el vertiginoso descenso hasta el punto de partida. Sin embargo entre medias la organización había preparado una meta volante con avituallamiento en un chiriguito a la sombra de un pino en el embalse de la Jarosa.

 Entre Rosa y Enrique consiguieron explicarle por el móvil a Marcial donde nos encontrábamos con el fin de se uniese al evento. Junto con los botellines fresquitos – excepto Jorge que tomó una fanta- nos pusieron una aceitunas (concurso de lanzamiento de pipos incluido) y pedimos unas patatas fritas que el respetable deglutió con ganas. Mientras, Elena nos contaba las vacaciones que iban a pasar la siguiente semana con los niños en caravana en Port Aventura, dejando a SuperKTMan solipandis o sea de Rodriguez.

 Con algunas burbujas y algunos grados etílicos mas que antes, emprendimos sin grandes incidentes mas que comentar la vuelta – afortunadamente un descenso - a los coches, la mayor parte por sendero de tierra y el ultimo tramo con un sprint entre Juanjo, Jorge y Enrique (no se sabe todavía muy bien si por llegar los primeros al coche, porque se estaban haciendo pis, o porque habían visto al vigilante de la valla).

 Conclusión de la ruta:

 Poema de la Valla de los Caídos

 Vayas donde vayas,

si quieres ver la ermita,

pasa la bicicleta

y luego salta la valla

para llegar a tu meta.

 Si viene el vigilante

no seas pedante

Y dile que estás frita / o frito,

que pedaleaste a destajo

desde el camino bendito

que sale desde abajo.

 Verso compuesto y escrito

Por Fray Carlos

El  de Santacruz-campo

A XXII de Agosto de MMVIII d.C.

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Perfil y mapa de la ruta