Molina de Aragón - Javalambre 12-2-11



 
 

Desde hace casi un mes el coche de Alberto ha estado en  la Toyota donde  trataban de localizar la avería  que tuvo con ocasión de nuestra ruta anterior por Guadalajara (pincha aquí para mas información) Tras muchas pruebas (inyectores, caudalimetro, bomba de inyección y una larga lista de etcéteras) se lo entregan diciéndole que creen era un problema de un mal contacto eléctrico de la placa de la centralita y parece ser que está solucionado.

Luisen nos propone probarlo haciendo una ruta que partiendo de Molina de Aragón nos lleve al pico Javalambre enclavado en la sierra que lleva su nombre.

Nos ponemos en marcha y a las 9,30 en punto llegamos a Molina con el coche funcionado perfectamente. Nos encontramos en el punto de reunión con nuestros compañeros Luisen e Isma y este nos muestra un nuevo navegador que ha comprado y cuando intento echarle un vistazo descubro que no encuentro mis gafas “de cerca” ¡no puede ser! me las he olvidado en casa con lo cual no veo nada solo un mapa emborronado, me parece que hoy le seré de poca utilidad a Alberto como copiloto y navegante. Bueno ya nos arreglaremos como podamos. De momento conduciré yo.

Llegan Pi y Kangu con el Defe conectamos las emisoras y nos metemos al campo, no hago más que arrancar y el coche se para, no me lo creo… seguro que he soltado el pedal de golpe y el coche se ha calado… pero desgraciadamente no es así, nuestros compañeros nos preguntan por la emisora que está pasando y el coche se para una y otra vez sin darnos tregua, lo mismo que en la salida de Guadalajara. Está claro que Toyota no ha resuelto el problema.

Las emisoras callan (supongo que todos vamos pensativos) nosotros ya vamos pensando en darnos la vuelta para casa, aunque el coche lleva unos minutos sin pararse, en ese momento Luisen nos pregunta por la emisora que tal vamos y cuando apretamos la tecla del micrófono para contestar (que de momento vamos bien) el coche se para de nuevo.

De repente se me ocurre una idea peregrina y le digo a Alberto… ¿no te has dado cuenta de que cada vez que hablamos  o nos hablan por la emisora el coche se para? Alberto me mira como diciendo ¡este tío esta como una regadera!, pero le convenzo para hacer la descabellada prueba, poco tenemos que perder.

Hablamos con el resto del grupo y les decimos que apagaremos nuestra  emisora durante unos minutos para hacer la prueba.

Desconectamos la emisora, arrancamos el coche y pasan los minutos…uno, dos, tres, cuatro, diez, quince minutos sin pararse, de momento funciona, nos queda la prueba “del algodón” volvemos a conectar la emisora y en cuanto hablamos o nos hablan el coche se para, está claro la avería está localizada. Desmontamos la emisora, uno de los cables de alimentación esta medio suelto y el cable de la antena tampoco goza de buena salud, les hacemos una cura de emergencia y ni coche ni emisora vuelven a dar la lata en todo el día.

Sinceramente no sé a ciencia cierta porque un cable medio suelto de la emisora puede influir en el funcionamiento de la centralita de un automóvil, pero esa es la realidad, tal vez (según teoría de Isma) la centralita podría entender el mal funcionamiento de la emisora como una sobre carga y se auto protegía parando el coche. No lo sé pero intentare averiguarlo.

Con nuestro problema resuelto descubrimos que hace un día espléndido, luce el sol en el cielo, hay nieve y barro en las pistas y dos tíos felices en un Toyota (que no se para) no se puede pedir más.

Como digo las pistas embarradas a tramos y nevadas en otros son rápidas  y tienen su encanto, los paisajes son cambiantes, tremendos roquedales dan paso a frondosos pinares, en uno de ellos encontramos un cartel que anuncia una batida de caza mayor, buscamos una alternativa y la encontramos tras un pequeño rodeo.

Paramos a tomar un aperitivo y comentamos que nos sorprende la soledad del paraje, salvo un cazador no hemos visto a nadie en toda la mañana y hemos pasado tan solo por un par de pueblos, donde por cierto compramos un pan excelente.

Llegamos a lo que llaman Poblado Minero y nos encontramos con una ermita excavada en la montaña, rodeada de pequeñas cuevas donde vivían los mineros que trabajaban en la zona, principalmente en la extracción de wolframio.

 Un lugareño se lo ha tomado en serio y las está restaurando y la verdad es que están muy curiosas de ver.

Aprovechamos para comer, cuando estamos terminando aparece “La Benemérita” y en principio nos da la sensación de quieren darnos el postre.

Nos hacen mil preguntas, a donde vamos, de dónde venimos, de donde somos, en fin un tercer grado en toda regla, pero de buen rollo, no nos piden ningún papel y se largan a ver las cuevas que al parecer ellos tampoco conocían.

Nosotros también continuamos ruta. Circulamos por pistas en muy buen estado siguiendo los punto marcados por Luisen y por fin hacemos la subida al pico de Javalambre  de 2020 metros de altitud, curiosamente encontramos menos nieve en su cima de la que hemos encontrado a menor altitud a lo largo del día. Hacemos unas fotos y para abajo por la cara opuesta. Kangu nos ofrece “un soberbio espectáculo” al quedarse atrapado en cuarenta centímetros de nieve, que resolvemos tirando de winche. Tenemos el tiempo justo para bajar y ya es de noche. Le damos a la tecla del navegador “ir a casa” y nos cuenta que estamos a 340 kilómetros de Madrid que unidos a los 200 que hemos hecho esta mañana de Madrid a Molina más 200 kilometros de pista hacen la bonita cifra de 740 kilómetros, que no está nada mal para un magnifico día campero lleno de emociones de todo tipo.

Esto es afición.

 

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