Objetivo Las Arenas 2011

 



 
 
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Día 1º  15-4-11 Madrid Restringa 690 kilómetros

 

Este año los problemas de la crisis unidos a los del norte de África como Túnez o Libia y en el propio Marruecos, aunque en menor escala. Han dejado nuestro grupo diezmado, seremos sólo cuatro coches y siete personas los que viviremos un viaje que en principio se presenta, como viene siendo habitual intenso.

Como es inevitable partimos de la gasolinera de Valdemoro, Alberto, Beto y nosotros. Ese toro de Osborne parece ser nuestro talismán y no queremos desairarle.

A mitad de camino nos reunimos para comer con los otros dos coches. Luisen que va con J.P y Kangu que va solo y que han salido un poco más temprano ya que no quieren enfrentamientos por ir a más de 110 con “Los Rubalcaba Men”. Kangu ha preparado unas tortillas simplemente estupendas y damos buena cuenta de ellas.

En Algeciras nos toca esperar un poco y a las 7 pm embarcamos, la travesía se nos hizo a todos más larga de lo habitual no sé bien por qué.

Ponemos gasoil en Ceuta incluidos los jerrys y a la frontera. Hay pocos coches y nos las prometemos muy felices, pero este  año algún cerebro privilegiado de ese país ha creído oportuno complicar aún más las cosas y desde luego lo consigue.

Hay que presentar el papelito de entada en Marruecos y el pasaporte montados en el coche, luego como no hay sitio más adelante para dejar el coche, lo dejas frente a la ventanilla que acabas de pasar y tienes que ir a otra ventanilla para presentar los papeles del coche, con lo cual estas colapsando la primera ventanilla… en fin una locura que hasta es difícil de explicar para poder entenderla, total: más de una hora  de molestias innecesarias.

Kangu tiene un problema extra porque el año pasado alguno de estos “máquinas” no le dio la baja a la salida del coche, menos mal que conserva todos los papeles y lo podemos arreglar.

Llegamos a Restinga y “primer aviso” el hotel Karia Kabila esta vacío, sólo lo ocupamos nosotros, cenamos una ensalada y un tajim realmente buenísimo charlamos un rato y a la cama a dormir.

            

Día 2º  16-4-11  Restringa-Ifrane 340 kilómetros

 

Desayunamos también en solitario y a la carretera.

Pasamos Chaouen y nos metemos en un tramo de unos 60 kilómetros por pista, más que nada porque no todo en este día sea de carretera, en algún punto hay algún desplome de la pista, pero se sortea sin dificultad. A los que vienen por primera vez les sorprende tanta vegetación.

Llegamos a Fez y nos metemos con los coches hasta la misma medina, “unos guardiáns” nos vigilan el coche y un chaval nos guía  por sus laberínticas calles. Por más que se conozca esta medina me llama la atención esos pequeños locales de poco más de dos metros cuadrados que sirven de negocio y a veces incluso de vivienda.

Paseamos largo y tendido y visitamos la zona de los curtidores, siempre con su olor característico. También hacemos alguna compra de babuchas.

Compramos dos kilos de azúcar en un bloque salvaje, con forma de cono truncado, compacto y duro como una piedra, una tetera y por supuesto te con hierbabuena. Intentaremos hacer algo parecido al te que hacen los marroquíes. Cuando nos marchamos damos un par de propinas pero esta gente nunca tiene bastante y se ponen muy pesados al final salimos todos cabreados.

Llegamos a Ifrane, “segundo aviso” el aparcamiento del Chamonix vacío (mas tarde llegaran otros cuatro coches) y eso será todo. Tenemos tiempo para una buena ducha, cenar (regular tirando a mal como siempre en este hotel) y por supuesto ir a un bar cercano a tomar un té y disfrutar del partido de liga Real Madrid – Barcelona. En el bar casi no se cabe hay cientos de personas y dos “teles” para verlo. El 80% de los espectadores son del Barça pero los pocos que somos del Madrid hacemos ruido. Rápido hacemos buenas migas con nuestros compañeros de “butaca” comentando “en no sé qué idioma” la jugada, mientras degustamos un té a la menta. Al final la bola se queda en el alero, empate a uno… ya veremos el miércoles en la copa del rey.

Nos vamos a dormir que mañana es una etapa de las de “aquí te espero” seguramente  la más  larga desde que estamos bajando a Marruecos.

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Día 3º  17-4-11      Ifrane –Oasis (acampada) 440 kilómetros

 

Hoy nos esperan más de 400 kilómetros, de los cuales 270 son de pista  y el resto (unos 160 km) de carretera. Algunos del grupo piensan que no se puede hacer, yo creo que sí. En los dos días de viaje se está demostrando que cuatro coches viajan mucho más deprisa que  ocho. De hecho la etapa en principio es hasta Beni Tajite, donde pondremos gasoil. Ya veremos cómo discurre la jornada.

Repostamos gasoil y empezamos ruta por carretera disfrutando de los bosques de cedros. Salimos del asfalto y comenzamos a rodar por pistas relativamente rápidas. Esto nos viene bien de cara a la kilometrada que tenemos por delante, solo molesta el viento que se ha levantando hacia las 11 de la mañana y que cada vez es más fuerte.

Comemos en mitad de la nada protegidos por el toldo, en un momento que parece que disminuye el viento, aun así es tan fuerte que rompe algunos hollaos de sujeción y deforman el toldo.

Llevamos un rato circulando por una zona rápida de fes fes que hace que tengamos que tomar distancias entre coches, para no tragar polvo en abundancia. Dos “Toyotones” nos pisan los talones. Llegamos a una  trialera que negociamos en segunda reductora y al final de la misma los dejamos pasar, por que vienen  "muy rapiditos"

En Missour damos un rumbo más hacia sur-este, para más tarde a la altura de Talsinnt hacer sur a tope.

Al cruzar un oued con arena Luisen se queda, ya tenemos la primera quedada del viaje. Parece que con las planchas podrá salir, pero al final le saca Kangu con el winche. Esto nos cuesta mas de media hora.

En Beni Tajite repostamos, ya está atardeciendo y la tormenta de arena va creciendo. La hammada que lleva al oasis la hacemos de noche, encendemos la baratería de focos pero hay tal cantidad de arena en suspensión que por momentos no se ve nada, pues el viento viene de nuestra espalda y la polvareda nos adelanta constantemente. Por fin vamos girando al este y el viento es  lateral lo que se agradece.

Ya estamos llegando al oasis después de una jornada agotadora y nos encontramos con un control militar, preguntas, papeles, "charleta" en todos los idiomas conocidos… lo de siempre y podemos continuar.

Esta noche está prevista la barbacoa pero no es viable, la quedada del río y el tiempo perdido en el control militar (casi una hora entre los dos) nos pasan factura. Es muy tarde, hace viento y por otra parte el Defender viene con los amortiguadores delanteros muertos y enterrados.

Montamos el campamento. Tenemos la compañía de un marroquí que como siempre nos observa sin decir ni media palabra. Cenamos de bocata, nos tomamos un té que hacemos  nosotros, por cierto, esta asqueroso. Sólo parece bebérselo con agrado el marroquí al que hemos invitado.

Mientras, Javi y Kangu, le meten mano al Defe. Un amortiguador lo pueden cambiar, pero el otro como sucedió el año pasado se resiste y les deja colgados, se acuestan a las cuatro de la mañana agotados y con tan sólo la mitad del trabajo realizado.

Ha sido una muy larga jornada pero también una de las más interesantes que hemos hecho, por variedad de firmes, de paisajes y por la cantidad de kilómetros realizados. Un día de 4x4 agotador pero muy, muy, especial, de los que hacen afición. Dormimos de lujo en la tranquilidad del oasis.

 

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Día 4º  18 -4-11      Oasis – Chebby 183 kilómetros

 

Desayunamos ahora bajo la atenta mirada de toda la familia del marroquí que nos acompaño anoche y claro se llevan algunas cosillas de recuerdo

Los amortiguadores delanteros del Defe no están para las dunas de Chebby, por lo que Luisen y Alberto harán el recorrido previsto y nosotros acompañaremos a Kangu a Erfoud.

Salimos juntos del oasis y en cuanto encontramos una pista que nos lleva a Erfoud nos despedimos de los otros dos coches y quedamos para comer en la parte sur del Chebby, donde hemos comido otras veces. Parece que una vez más me quedo con las ganas de ver el oasis de este erg. La tormenta de arena ya esta entablada, es una pesadilla pero es lo que hay.

En Erfoud encontramos un mecánico que instala tras una larga y tediosa mañana los dos amortiguadores delanteros. Llegamos pisteando a las 2 pm al punto de reunión, en esos momentos la tormenta de arena esta fuerte pero estable. Comemos y mientras conversamos con el típico morito de las dunas. Charlando nos comenta que el paso por el oued de Remlia esta complicado a causa del barro. La verdad es que no le hacemos mucho caso. Es tarde y la tormenta de arena está en su apogeo por tanto decidimos dar un corto paseo por Chebby y a continuación hacer parte de la ruta programada para el día siguiente.

Tengo un hermoso clavo metido en la rueda trasera derecha, sacamos el clavo metemos "el moco" y listo para rodar.   También reparamos la nevera de Alberto, que esta decidida a darnos el viaje, el cable de conexión esta flojo y la nevera se desconecta cuando le da la gana y la comida va en ella.

Acampar hoy con esta tormenta de arena es una tontería. Es necesario encontrar un albergue a lo largo de la pista prohibida para poder guisar, o la comida  que llevamos terminara por estropearse.

Encontramos uno con buena pinta y nos dan una lista de papel mecanografiada con los pecios, por 50 dirhams (por persona) podemos dormir y además nos dejan cocinar.

De repente el que parece dirigir el cotarro y que tiene los ojos irritados por la dichosa tormenta de arena nos cuenta la película de que ya no son 50 si no 100 dirhams (lo de los 50 era un error) lo que hay que pagar, sigue siendo una miseria pero nos da la sensación de que nos toman el pelo y nos marchamos. El de los ojos rojos no suelta la presa y nos lleva (por que nos pilla de camino) a casa de su hermano y tras una conversación digna de los hermanos Marx en las que nosotros pedimos solo alojamiento y ellos una y otra vez nos ofrecen pensión completa, nos marchamos , hartos de tanto dialogo estéril que no lleva a ningún sitio.

Tras varios intentos (en todos los albergues nos piden 100 dirhams por persona por dormir) encontramos un sitio muy agradable El Ouzina Rimal, es un albergue al borde de una inmensa duna, el paraje merece la pena y el tío que lo lleva es de lo mas agradable.  No tienen sitio para hacer la barbacoa, pero nos dejan la cocina y Alberto con algunos pinches (nos pelamos  y picamos 5 kilos de papas, un par de cebollas y otro par de pimientos), nos hace una patatas con bacalao que están de muerte, todos repetimos plato y aun queda un platillo para invitar a nuestros ”caseros” que lo aceptan encantados y a dormir que ya hace sueño.

“Tercer aviso” estamos solos en el albergue. Los demás del camino también estaban vacíos.

 

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Día 5º  19 -4-11   Chebby – Mahamid 354 kilómetros

 

Madrugamos como siempre y a por la pista prohibida.

En todos los albergues donde hemos preguntado nos cuentan que el paso por el oued está muy complicado porque tiene muchas zonas de barro, nos dicen que si hay que bordearlo por el norte, que si hay que bordearlo por el sur, etc., etc. En principio seguimos con nuestro plan es decir continuaremos sobre nuestros puntos y sobre la marcha veremos si tomamos una u otra alternativa. Justo cuando  estamos buscando la pista para pasar el oued, desde un albergue nos paran y nos preguntan si podemos llevar a una persona, nos pilla de camino y acompañara a Kangu en el Defe, el único que lleva sitio. A cambio, el individuo nos sirve de guía para cruzar el río, total que todos tan contentos. El paso lo efectuamos sin ningún problema. El paso es un arenero grande, que corre prácticamente paralelo a nuestros puntos. A unos treinta kilómetros dejamos a nuestro pasajero en casa de su familia y tras unas fotos y su reconocimiento por el favor nos marchamos.

El recorrido de esta pista siempre sorprende, pasamos por pequeños chotts y por autenticas mesetas de piedra, cuando no por replicas en pequeño de la sabana africana, pero lo más sorprendente es que las roderas de la pista están llenas de agua con lo que ponemos los coches que parecen salidos de una ruta por Guadalajara en pleno otoño.

Kangu lleva demasiado peso con la Mayolina en el Defe y los amortiguadores traseros muy fatigados hacen que el coche se balancee de mala manera, estos Defe son tan fáciles de arreglar que por eso deben romperse tanto… vamos digo yo???

Legamos a Tagounite y  mientras Luis se dirige al hotel nosotros nos vamos a Zagora a visitar el taller de “El Gordito”. Por el camino Kangu llama al taller y cuando llegamos todo está preparado. Le instalan las pletinas para el segundo amortiguador por rueda, todo un espectáculo verles adaptar las piezas de los soportes usando una plantilla de cartón.

Mientras esperamos unos toman un té y otros dialogamos con los lugareños. Vemos un bofetón de un Jeep que ha partido por la mitad el chasis como si lo hubiesen serrado con una radial y que tienen para el desguace.

Han terminado la reparación y nos marchamos. Una foto para Beto en el cartel de Tombuctú y a Mhamid. El hotel Tabarkat estupendo de verdad, bonito, limpio y con un buffet libre espectacular. Afortunadamente (dentro de lo que cabe) para ellos tiene bastantes clientes, calculo que sobre el 60% de su capacidad. Charlamos un momento con Elizabet y con su marido los propietarios del hotel que son un encanto y a la cama, que mañana tenemos dunas y además nos inventaremos el camino, la cosa promete.

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Día 6º  20 -4-11  Mahamid – Chegaga 126 kilómetros

 

A las 9 am estamos tocando arena. Primero cruzamos el Draa dirección sur, que en esta parte es una superficie de bolos y hierba de camello difícil para transitar, pero rápidamente nos encauzamos y empezamos con dunas bajas y poco a poco más altas. Unas se pueden bordear por los pasillos que dejan y otras las atacamos con decisión. Las estamos encarando a contrapelo  y eso nos complica.

Ya tenemos las primeras empanzadas. Luisen y Alberto de momento. Fiel a su cita, sobre las 11 de la mañana, la tormenta de arena  se cierne sobre nosotros. La primera dificultad viene cuando tenemos que salir de un pequeño cañón que  tiene forma de V optamos por la salida difícil. gas a fondo volante a la derecha y pasamos, el aterrizaje es brusco y creo que algo del coche se ha fastidiado, pero no logro saber qué. Detrás viene Kangu que cuando aterriza lleva las dos ruedas traseras levantadas por lo menos medio metro del suelo, impresionante y lo malo es que no tenemos ni una foto. A la vista del “espectáculo” Alberto y Luisen optan por la escapatoria.

Seguimos intentando continuar sobre los puntos aunque la cosa cada vez se va complicando un poco más. Hemos pasado el primer erg y estamos negociando el segundo de los tres que queremos pasar, pero Alberto se queda y bien quedado, en el típico guá y tardamos más de media hora en el rescate y a todo esto la tormenta de arena es brutal estamos de arena hasta los…Cuando consigue pasar, la arena del guá está tan batida que yo también me empanzo por mas decisión que le he puesto a la maniobra.

A los doscientos metros otra pequeña quedada mía y a continuación una de campeonato de Alberto. Ésta nos obliga a desmontar la duna con la pala y tirar de winche con reductora, planchas, y bajar más las presiones. Todavía así nos cuesta lo nuestro y encima estamos comiendo arena a raudales.

Kangu y Luisen también catan las quedadas (aquí no se libra nadie) sobre todo cuando abres marcha y con la tormenta de arena no ves nada de nada

Así no se puede hacer dunas, intentamos la escapatoria pero no es fácil de encontrar estamos rodeados de arena por todas partes y la tormenta casi no deja ver a mas de cuatro o cinco metros.

La hora de comer pasa de largo pues no hay quien se baje del coche si no es estrictamente necesario, unos frutos secos y una coca cola es nuestra comida.

 En un momento determinado tenemos dificultad para saber exactamente donde estamos, (hemos dado mil y una vueltas) meto en la PDA el mapa Michelín y se hace la luz. Tomamos dirección sur a cascaporro y cruzamos de nuevo el Draa dejando nuestros puntos al norte. Kangu se queda en el arenero del lecho del río y mientras le sacan, nosotros buscamos un sitio por el que salir del cauce seco. Encontramos la salida, es bastante vertical pues el río en esa zona corre encallejonado, pero pasamos sin problema.

No es fácil encontrar la salida de ese mar de dunas y la tormenta de arena no ayuda precisamente. A medida que avanzamos empezamos a vislumbrar las montañas del Jbel Bani, vamos por buen camino. Seguimos por ríos de arena y desembocamos al oeste del Iriki tras atravesar una zona llena de hierba de camello. Ahora que hemos dejado las dunas la arena es algo mas compacta, la tormenta amaina y nos permite contemplar una puesta de sol fantástica que nos parece una justa recompensa por el día de lucha intensa y fantástica que hemos tenido ¡Que día tan bueno!

Montamos el campamento al abrigo de la falda de las pequeñas montañas que están al oeste del Iriki, preparamos la barbacoa que nos sale francamente buena, panceta pinchitos morunos y chorizo criollo, como además no hemos comido, el apetito esta “entero”  y lo que en principio parecía “mucha comida” al final resulta perfecto, solo sobran un par de chorizos.

 JP y Beto han localizado una emisora y podemos escuchar la final de la copa del Rey, que gana el Madrid después de 18 años de sequía. Es impresionante poder disfrutar de esa emisión por radio en medio del desierto, nos sentimos unos privilegiados por todo.

Nos tomamos un wiskata y jugamos unas manos de mus. Alberto y yo vamos de compañeros y nos fundimos a toda la parroquia que se puso por delante.

Sin duda uno de los mejores días, por no decir el mejor de los que hemos  pasado en Marruecos muy, muy, intenso a todos los niveles y de nuevo valoro como definitivo que éramos solo cuatro coches, si hubiésemos sido más aun andaríamos dando vueltas por aquellos parajes.

Mi recuerdo en este día especial para nuestro gran amigo Mexcar, se que hubiese disfrutado como un chiquillo, esta jornada.

 

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Día 7º  21 -4-11 Chegaga – Tata 203 kilómetros

 

Por la noche hemos tenido el huracán de las Azores, el campamento esta regado de sillas y mesas volcadas menos mal que la basura estaba recogida. A las 8 am estamos en pie, a esta hora de la mañana la temperatura es ideal y no hace viento. Recogemos los bártulos desayunamos  y nos largamos para hacer la pista que nos llevara a Tata.

Esperamos esa pista tortuosa y llena de piedras que nos llevara a Foum Zguiz y para nuestra sorpresa esta arreglada y se puede ir muy deprisa. Marruecos parece que está cambiando a mejor, afortunadamente para sus moradores, hasta la gasolinera que antes era un mísero lugar ahora esta limpito y  tiene agua para lavarte las manos en fin "lujos" que antes no había.

Continuamos nuestra ruta por pistas y más pistas y llegamos a un control militar, nos piden papeles, nos preguntan si venimos de Argelia (menuda obsesión tienen) son dos chicos de no más de 20 años a cargo del  puesto. Dios sabe el tiempo que llevaran allí aburridos a más no poder en esa desolación, en fin les damos un poco de cháchara y a continuar. Estamos buscando un sitio (ya que hoy al medio día tenemos tiempo más que de sobra) para hacer nuestros espaguetis. Por fin encontramos el lugar idóneo y nos ponemos manos a la obra.

Como no podía ser de otra manera el viento sopla (afortunadamente no trae arena en suspensión) colocamos los coches resguardando el fuego y hago los espagueti: con su cebolla, su orégano, sus pimientos, sus ajos (sin que se entere Javi) su bacón (medio kilo) y sus cuatro botes de tomate entero pelado (un kilo de tomates en total), y un kilo de pasta, por supuesto no falta un poco de queso parmesano. Bien pues de todo esto (no debían estar malos) para siete personas no quedo ni la “muestra” ¡Dios como comemos!

 Levantamos  el campamento y nos largamos a Tata, llegamos en un decir amén y algunos pueden disfrutar de la piscina del hotel mientras otros nos hacemos un mus delante de un cerveza bien fría. Alberto y yo estamos imparables, lo ganamos todo.

El hotel Le Relais de Sable (esta medio vacío) y cada vez un poco peor, más sucio, más deteriorado. Encontramos un calzoncillo usado (generoso recuerdo de un visitante anterior) colgando de una percha de la habitación, en fin mal.

JP ve un Camping, (pensando en una sustitución futura) en las inmediaciones pero la verdad es que la población da miedo, están por encima de la media en cuanto a suciedad y abandono.

La cena también penosa. Una harira mala de solemnidad y un tajim de pollo más seco “que el ojo de la Inés” Tendremos que platearnos un sustituto en próximos viajes.

Una manitas mas de mus delante de un Mackalan y es que no tenemos rival, estamos tanto Alberto como yo pillando cartas a mogollón y nuestros rivales están de sequía.

Por fin nos vamos a descansar o por lo menos a intentarlo, porque unos “encantadores niños” están jugando al escondite por los pasillos del hotel voceando a más y mejor y los papas tan tranquilos viendo la luna. Al  final tengo que dar un par de voces y la cosa se calma. Por fin descansaremos.

 

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Día 8º  22 -4-11 Tata – Tafroute 263 kilómetros

 

Desayunamos en el hotel por llamarlo desayuno. Pan con mantequilla y un café que no merece ese nombre, del zumo mejor no hablar.

Salimos del hotel y lo primero es comprar unos deliciosos bollos calientes recién horneados en la primera panadería que encontramos, valen unos pocos céntimos y calentitos entran de cine.

Tomamos rápidamente pista y empezamos a recorrer el cañón por la ladera izquierda de la montaña. La pista está en buen estado y muchas de las curvas están reforzadas pon piedras en su base para evitar derrumbes. El paisaje es magnífico, aparecen los primeros derrumbes que sorteamos, aunque la vista del precipicio a nuestra derecha asusta. Subimos y subimos 1.300, 1,600 metros y cuando estamos a punto de coronar nos encontramos con un derrumbe esta vez aparentemente insalvable. Beto descubre unas roderas que cruzan el lecho del río para después ascender por la pared contraria.

El paso es complicado y Beto indica a Alberto metro a metro por donde debe colocar las ruedas en ese pedregal tan bestia, no sin dificultades (una estribera doblada es el tributo) logra encaramarse al otro lado. Le pedimos que recorran unos kilómetros por si hay mas derrumbes y a los cinco minutos nos llega la noticia por la emisora de que han encontrado otro derrumbe  y este no se puede sortear de ninguna manera, lastima por que ya se veía la carretera que teníamos  que tomar como enlace, en fin esto es así.

Los Betos tienen que desandar lo andado y vuelta al pedregal. Cuando están pasando el pedregal una de esas rocas enormes siega de raíz la válvula de la Miki Thompson delantera derecha de Alberto, bajamos el talud para ayudar y echarle una mano.

Estamos cambiando la rueda, alguien me pide espacio para trabajar, doy un paso atrás y me doy el bofetón de mi vida, un pedrusco de medio metro me ha puesto la zancadilla y caigo de espaldas en un pedregal inhumano, por unos momentos me quedo sin respiración, afortunadamente solo mi orgullo y mi trasero (no necesariamente en ese orden) están dolidos, pero dolidos de verdad (un par de días más tarde la zona afectada parece pertenecer más bien a un negro que a un blanco).

La rueda esta cambiada y gracias a Beto que me da una pomada magnifica podemos continuar aunque tengo problemas para sentarme en el coche de forma adecuada.

Volvemos donde tomamos la entrada al cañón y enlazamos por carretera (30 kilómetros que tenemos que hacer de mas) cuando teníamos el punto al alcance de la mano.

En un pueblito JP compra unas aceitunas y unos dátiles y continuamos camino. Como no el viento está presente un día más, pero encontramos una pequeña caseta que nos da sombra y refugio mientras comemos. La aceitunas están amargas como ellas solas y los dátiles tienen “clientes” en forma de pequeños gusanos, ambos productos toman el camino de la basura, lo que no evita que comamos como campeones (de otras cosas claro).

De nuevo negociamos un cañón en descenso espectacular para de repente meternos en un palmeral que podría pasar por una Rain Forest, ya se sabe aquello de los contrastes en Marruecos que cada día aunque lo sabemos nos sorprende.

Salimos a una llanura y comienza a diluviar, el cielo esta negro como un carbón y en algunos lugares los rayos de la luz del sol se abren paso entre las nubes todo un espectáculo. Llegamos a Tafroute. Alberto repara la rueda, no tienen válvulas de aluminio  y tienen que ponerle una de goma pero va perfecta.

El Hotel Les Almandiers francamente bien, (dos coches en su aparcamiento) habitaciones amplias muy limpias con unas vistas a la montaña de primera, una cena con varios menús del día  a elegir, y servido por profesionales. Cenamos estupendamente un 10 para este hotel y a dormir.

 

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Día 9º  23 -4-11 Tafroute – Essaouira 372 kilómetros

 

Desayunamos tan bien como hemos cenado así da gusto un hotel. Cuando estamos cargando el coche descubro un clavo en la ruda trasera izquierda, el segundo del viaje. Tiro de el lentamente y hemos tenido suerte no ha perforado la carcasa y no necesita que le pongamos "el moco".

Hoy tenemos un poco de campo, por que nos resistimos a ir por “lo negro” pero el mantenimiento de estas pistas por las que circulamos dejan mucho que desear, discurren entre cañones y las escorrentías cuando baja el agua fuerte se llevan las piedras que ponen para sujetar el camino. Hemos andado unos 10 kilómetros y ahí está de nuevo un derrumbe infranqueable. Toca dar media vuelta, nos cuesta un poco decidir que pista puede ser la alternativa pero acertamos. Por el camino vemos un par de gacelas creemos que Mohor, aunque no estamos seguros. Llegamos a un lugar civilizado y tienen lo que podríamos llamar una feria de ganado. Nada más salir del pueblo nos encontramos  por el camino con rebaños de cientos de cabras, de ovejas, de  burros y por supuesto sus pastores, que nos agradecen que les dejemos pasar sin molestar al ganado.

Se acabo lo que se daba, salimos a carretera, por este año se termino el circular  por tierra… bueno aun nos queda comer en la playa a la salida de Agadir.

Aparcamos en la misma playa, sacamos nuestros bártulos y nos damos un homenaje con el Atlántico por testigo. Alargamos un poco la comida, aunque está subiendo la marea, pero es que se está de primera en la playa disfrutando de esa agradable brisa en lugar de la dichosa y molesta tormenta de arena.

Llegamos a Essaouira, dejamos los coches en el hotel Des Illes y nos vamos a visitar su medina y el fuerte. Como siempre un placer pasear por esas calles tan llenas de sabor marroquí, hacemos algunas compras, alguna caja de madera de tuya, alguna cruz del sur berebere, y los mas golosos se “aprietan” uno pasteles.

Esta anocheciendo y nos vamos a cenar al hotel, la cena no está nada mal, (tan solo dos personas más comparten con nosotros el  comedor del hotel) quedamos en una de las habitaciones para jugar un mus y de nuevo “la maquina” Alberto y un servidor debidamente engrasada y delante de un par de brandys (se ha terminado el whisky) hace estragos en la competencia, no damos cuartel y mira que los contrarios ponen interés, pero no hay nada que hacer.

 

 

 

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Día 10º  24 -4-11 Essaouira – Algeciras 740 kilómetros

 

Tenemos por delante la etapa más larga y pesada de todo el viaje 740 kilómetros todos por carretera.

Mientras circulamos por carretera todos vamos más o menos bien, pero en cuanto tomamos la autopista y aumentamos la velocidad el coche de Alberto protesta. En su impacto con las piedras del oued ha perdido algún plomo del equilibrado y el coche le vibra. A nosotros el golpe a la salida de la V en Chegaga nos ha dejado el paralelo “visto para sentencia” llevamos el volante ladeado y también la dirección vibra, es muy incomodo, pero rápido nos acostumbramos. La historia es  rodar a velocidades “mas o menos legales” y listo.

Parloteamos por las emisoras recordando los días pasados y mil y un asunto mas. Tenemos intención de comer en un McDonald, nos metemos en Rabat y justo desembocamos (con lo grande que es Rabat) en una plaza con su manifestación de protesta incluida. Abortamos el plan y nos largamos a toda prisa.

Comemos en los bosquecillos que hay a la salida de esta ciudad y que ya hemos utilizado otras veces.

Alberto se ha hecho una pequeña herida en el pulgar de la mano derecha hace unos días y se ha infectado, pero no un poco, si no un mucho. En Algeciras tiene que vérselo un medico por que tiene hinchada la mano entera y la infección le sube por el brazo.

Por el camino nos llueve y llegamos a la frontera. Los “iluminados “que a la entrada nos hicieron perder el tiempo han debido reconsiderar el asunto. Pasamos los pasaportes en bloque y luego más adelante los papeles del coche (como siempre) y en veinte minutos todo arreglado.

Nos toca esperar al ferry, pero lo pasamos tomando una cervecita, de las pocas que ya nos quedan. La travesía agradable mientras dura, Alberto y yo les imponemos un nuevo correctivo al mus a nuestros contrincantes, lo siento pero es la verdad…

Llegamos al hotel y nos vamos a tomar una pizza, que también es ya una tradición, cuatro  familiares para siete no está nada mal, no quedan ni las bandejas.

A los postres Alberto y yo nos vamos a buscar un ambulatorio por Algeciras, (el resto se irán a dormir) En el ambulatorio tenemos unas diez personas por delante en urgencias pero al final nos reciben. Es un medico ingles muy cachondo que nos dice que nos sentemos, que hoy cobra lo mismo por atender sentado que de pie. Le hace el historial escribiendo en el ordena a “dos dedos” lo que le lleva un buen rato, porque Alberto tiene de todo en su historial y a “dos dedos” pues eso la eternidad. A una orden suya aparece la enfermera con una gasa, desinfectante y una aguja y le pincha al bueno de Alberto en toda la herida, de allí sale de todo. Se lo desinfecta lo venda y para casa. Ahora viene la segunda parte, encontrar una farmacia de guardia en Algeciras a la una de la madrugada. Para localizar los medicamentos que le han recetado tenemos dos posibilidades, los lugareños nos recomiendan una farmacia que está de guardia pero cuando llegamos está cerrada. No entendemos nada.

Buscamos la segunda opción en mitad de un barrio “raro, raro, malo“ que nos recomienda poner el seguro en las puertas. La buena noticia es que hay cantidad de policía ojo avizor. Bingo la farmacia está abierta y Alberto consigue sus medicamentos.

Llegamos al hotel y la verdad es que hay días que cuanto antes se terminen mejor. El recepcionista está atendiendo a un marroquí que tiene algunos problemas de reserva, cuando ya llevamos un buen rato esperando y viendo que no logra resolver el problema deja al marroquí y nos atiende (no sabe lo que le espera). Los dioses no están de nuestra parte, (ni del recepcionista que estos momentos ya suda tinta). Alberto no tiene la habitación reservada, un fallo de la agencia en la reserva. Mientras busca y rebusca una habitación y la encuentra pasan largos los minutos. Al final el recepcionista se queda con el marroquí que a estas alturas está  bastante mosqueado por la espera y nosotros nos subimos a la habitación. Nos acostamos a 2,30 am. Nos ha salido un día definitivamente muy largo.

 

Día 11º  25 -4-11 Algeciras – Madrid 690 kilómetros

 

El desayuno en el hotel Reina Cristina es un buffet digno de reyes, de los que después uno tiene que hacer una siesta de pijama y orinal. Huevos fritos, bacón, frijoles, embutido, bollos calientes y un sin fin de cosas más y todo bueno. Desayunamos como si no hubiésemos comido en nuestra vida y a los coches a devorar esta vez los kilómetros.

Nos ponemos en marcha y salvo una parada para poner gasoil y otra para comer a la sombra de unos arbolillos cercanos a una gasolinera donde compramos el pan, todo tieso para Madrid. Un poco de retención como siempre en Málaga pero a las 5,50 estamos en casita.

El viaje como siempre ha sido espectacular, no sé dónde situarlo en una escala del uno al diez por que todos nuestro viajes han rozado el 9,95 por tanto me quedo como siempre con el ultimo , con cada una de las vivencias, con cada uno de los miembros del viaje  y con cada uno de los kilómetros que hemos recorrido. Hemos añorado a los compis de siempre, que este año no han podido venir y espero que el año viene podamos compartir viaje con ellos.  Inshala.