Sierra de La Demanda 1 - 2 de marzo -2008

 


 
 

Sábado 1-03-2008

Nos damos cita tres coches: Luis y Sonia con “El Patrolo”, Isma, Mari y Rocco con “El Perrano” y yo que en esta ocasión viajo solo con el Toy.

Salimos temprano porque el viaje hasta Quintanar de la Sierra, donde comienza nuestra ruta, esta lo que se dice muy, muy lejos de casa.

Nuestra primera visita es para las lagunas de Neila. Según vamos ganando altura empezamos a ver los primeros neveros que serán la constante  y la pesadilla de estos dos fantásticos días por tierras riojanas.

Una cancela impide el paso de los coches y decidimos caminar sobre la nieve para visitar las lagunas, estas haciendo gala de su origen glaciar están cubiertas por una gruesa capa de hielo y el paisaje es verdaderamente increíble.

Terminada la visita tomamos pista y comenzamos a adentrarnos en el mismo centro de la Sierra de la Demanda. Las pistas están de cine, barro el justo para darnos diversión y paisajes muy hermosos. Hay cientos de pistas que suben y bajan las también cientos de elevaciones que componen esta tremenda sierra. Estamos a unos 2.000 metros de altitud y llegamos al cartel que señala Canales de la Sierra. A pesar de que es un dia soleado el viento empuja las nubes que pasan entre nosotros como si fuesen una espesa niebla. Seguimos la ascensión y comienzan a aparecer los neveros invadiendo la pista. Los solventamos no sin algunos “meneos” en la zaga del coche, pues la nieve tiene la textura de hielo picado, cuando un coche pasa por encima, se queda una capa de hielo prensado que dificulta el avance de los que vienen detras.

Cuando estamos a escasos dos kilómetros de coronar, la pista literalmente desaparece en un inmenso nevero con una fea inclinación lateral, miramos y remiramos, no nos gusta la pinta que tiene, pero Luis que va en va en cabeza se atreve a intentarlo. A los pocos  metros se queda “engatillado” en un metro de nieve. Sacamos el winche y le liberamos, pero ahora hay que dar la vuelta en una pista estrecha, con nieve, con hielo y con un terraplén al otro lado de mil metros. Al final y tras no  pocas maniobras lo conseguimos.

Hemos dado media vuelta, pero al pasar por nuestras propias roderas (en ese momento voy en cabeza) me quedo “pillado” entre la nieve y el hielo, no tiene mayor importancia, si no fuese por que las ruedas traseras están demasiado cerca (para mi gusto) del despeñadero.

Sacamos la pala y quitamos la nieve  de debajo del coche y de las ruedas  y a la primera, afortunadamente  el Toy sale del atolladero.

En nuestro descenso encontramos una pista a izquierdas que tomamos  y a los pocos metros  de recorrerla decimos comer en una pequeña pradera.

Una vez los estómagos llenos retomamos la pista, que mas adelante se corta primero en un nevero infranqueable y después por otra variante de la pista se corta en un refugio. Una vez más volvemos sobre nuestros pasos. La pista que esta muy embarrada de bajada no nos ha ofrecido grandes dificultades pero de subida es otra historia, Isma se queda un par de veces  que solventamos rápidamente.

Esta magnifica montaña nos ha ganado la partida y tenemos que volver, pero a eso hemos venido a intentar jugar con la naturaleza y es lo que estamos  haciendo.

Ya estamos abajo, ahora lo intentaremos por otra pista, lo  bueno al menos es que  tenemos otras opciones.

Subimos por un precioso camino y nos cruzamos con una vía verde y su correspondiente túnel, evidentemente no se puede pasar con vehículos a motor, hacemos unas fotos y continuamos por una subida trialera preciosa, siguiendo los meandros del río Pedroso, mientras subimos comentamos que esta trialera en bajada y de noche tiene ser “muy divertida”.

 Poco apoco nos separamos del río para subir mas y mas  y de nuevo estamos por encima de los 1.900 metros, hacemos cumbre y… ¡¡No puede ser!!... Pues si puede ser,  de nuevo un nevero más complicado incluso que el anterior nos corta el paso. Lo peor es que aunque consiguiésemos pasarlo la pista sigue por la cuerda de la montaña y toda ella es un puñetero nevero de kilómetros de largo.

Asi que disfrutamos de la bajada de la trialera casi de noche ¡Lo que son las cosas!

Si hubiésemos podido superar el nevero de la primera pista que tomamos hubiésemos estado a escasos kilómetros de nuestro hospedaje en la casa rural en Ojacastro, con este segundo también, pero de esta forma deberemos hacer unos sesenta kilómetros por carreteras de montaña.

En nuestro peregrinaje encontramos a un muchacho con su Montero (un "sucedáneo" de La Eslinga Amiga) en Monterrubio de Demanda que amablemente nos indica que no hace falta hacer tantos kilómetros para llegar a Ojacastro. Se empeña en acompañarnos a la entrada de una pista que según dice (es muy difícil de encontrar) y que nos llevara en pocos kilómetros a Ojacastro. Después de hacer unos diez kilómetros nos deja a la entrada  de una carreterilla y nos comenta que un poco mas adelante hay una bifurcación y que hay que tomar por la derecha. Llegamos a la bifurcación y…… maldita sea es la misma pista que por la mañana nos llevaba al nevero infranqueable, no hay duda de ello pues estamos pisando nuestro propio track.

De nuevo media vuelta y ya resignados y por carretera hacemos los casi 60 kilómetros  que se nos hacen eternos. Por fin llegamos a Ojacastro a las 11,30 pm, nos dan nuestras habitaciones cenamos un poco, vemos el recorrido del dia siguiente y nos vamos a dormir molidos. Hemos hecho 446 kms y llevamos dando vueltas por el mundo desde las 7 de la mañana ya esta bien por hoy.

 

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Domingo 2-03-2008

 

Hemos dormido como campeones y tras un desayuno partimos a por la segunda parte de nuestra ruta.

El dia es de autentica primavera (llegamos a alcanzar los 19 grados) y nos encaminamos hacia Ezcaray. Compramos algunas vituallas y tomamos pista, como ya es habitual en estos parajes subimos, subimos y subimos a mas de 1.800 metros para emprender una bajada semi trialera, de segunda – tercera reductora de un  montón de kilómetros y muy entretenida.

Desembocamos en una carretera, pero rápidamente tomamos pista de nuevo. Comienza una nueva ascensión en principio entre zonas recreativas, pero poco a poco el terreno se va volviendo más áspero y como no, al superar la barrera de los 1.900 metros aparecen los neveros pasamos uno, pasamos dos y hasta tres, no sin algún riesgo. A mas de uno las inclinaciones laterales con nieve y/o hielo no nos gustan demasiado, sobre todo cuado un error de conducción podría acabar mil metros mas abajo de un precipicio.

Una vez mas se nos presenta una dificultad insalvable, la pista que debería conducirnos al embalse de Mansilla esta anegada de nieve y hielo una vez mas la montaña nos gana la partida y eso esta bien, si no fuese asi no seria un reto.

Tenemos una pista opcional que en pocos kilómetros nos lleva a Valdezcaray, donde los remontes están aun abiertos y  hay gente esquiando.

Unos pocos kilómetros de carretera de montaña nos llevan de nuevo a Ezcaray y en una pradera al lado del río Oja comemos, alargamos un poco la sobremesa pero tenemos que partir que nos espera “otra montaña” pero esta vez de kilómetros para regresar a casa,  al final nos saldrán 376 kilómetros. En total en dos días nos hemos “merendado” 822 kilómetros, como el que no quiere la cosa.

No conocía esta sierra y me ha impresionado por todo, sencillamente me parece brutal , hermosísima y con todas las posibilidades para el turismo y el 4x4.

Tengo que volver a La Rioja, eso si un poco mas entrada la primavera para que los dichosos neveros no nos corten el paso de esas preciosa montañas y poder disfrutarlas de principio a fin.

Gracias Luis e Isma por “el curro” de preparar todos los puntos y por las alternativas que teníais preparadas.

Leyendo esta crónica puede parecer que la ruta estaba poco elaborada, nada más lejos de la realidad, en esta sierra te puedes desorientar con un mapa, con un G.P.S o con lo que quieras llevar si  no sabes exactamente lo que estas haciendo.

Desde luego Volveremos.

 

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