Un Apunte Sobre La Escalera Celeste


 
 

    Hannsjörg Voth , hijo del arquitecto, Hannsjörg Voth (Bad Harzburg, Alemania, 1940) inicia su formación como carpintero, pero tras un viaje por Italia, Turquía, Irán y Marruecos empieza a realizar sus primeras acuarelas y dibujos. Entre los años 1962 y 1966 estudió pintura y diseño gráfico y, a partir de 1968, se instala en Münich, donde compagina su trabajo en una agencia de publicidad con la pintura y el dibujo. Un año después, inicia una serie de pinturas acrílicas de gran formato que reflejan el carácter represor de las sociedades burocráticas.

 La obra de Voth se hace más compleja a partir de los años setenta cuando incorpora elementos del paisaje y su relación con la actividad humana. Sus acciones, como la que realizó a lo largo del Rin, y sus construcciones arquitectónicas marcan la geografía en que aparecen. Su actividad artística se desarrolla en un contexto histórico marcado por la desmaterialización de la obra de arte, que tiene su apogeo a finales de los sesenta con el land art o arte vinculado al paisaje.

A lo largo de estas tres últimas décadas Voth ha desarrollado un amplio grupo de trabajos, elaborando de nuevo imágenes arquetípicas abiertas a su descodificación. Escaleras, círculos, embarcaciones...han aparecido en una rápida sucesión que demuestra la intensidad y constancia de la obra de Voth. Aunque sus ideas surgen de una motivación personal, es fundamental en el resultado de sus actuaciones la colaboración de las personas que le ayudan, y que revela la dimensión social de sus construcciones.

 Desde mediados de la década de los ochenta, Voth pasa varios meses al año en el desierto de Marruecos, concretamente en la llanura de Marha, trabajando en sus proyectos más monumentales, Himmelstreppe (Escalera celeste) y Goldene Spirale (Espiral Áurea) y Stadt des Orion (La ciudad de Orión) que ha realizado con la ayuda de trabajadores autóctonos.

Himmelstreppe (Escalera celeste) es un edificio aislado, una escalera que se eleva 52 peldaños de altura; las dos paredes laterales de soporte finalizan a una altura de 16 metros y con la luz natural, tanto del sol como de la luna, proporcionan una impresionante sombra que gira alrededor de la torre.

 Las paredes laterales se estrechan en lo alto, al final de la escalera, dejando una hendidura vertical en medio.

El edificio se asemeja a una instalación destinada a la observación de los fenómenos celestes Goldene Spirale (Espiral Áurea) está formada por un muro cuyo trazado sigue las proporciones

de la sección áurea con la figura de una espiral cuya abertura se expande uniformemente según la ley de Fibonacci. El muro tiene 260 metros de longitud, que de forma casi imperceptible se eleva del suelo a lo largo de la espiral, para alcanzar en el centro, una altura de 6 metros. El terreno que asciende lentamente entre las paredes del muro en espiral y que acaba convertido en el techo de los habitáculos que quedan por debajo, tiene una anchura inicial de 60 metros, y disminuye hasta los 2 metros en la parte superior. En la zona más elevada el movimiento circular continúa, hacia abajo: la rampa finaliza en una escalera de caracol que conduce a un pozo redondo situado en el centro de la espiral. Alrededor del pozo, en el círculo más interno de la espiral, Voth ha modelado espacios habitables. Otra serie de escalones lleva a la profundidad del pozo donde aparece una superficie de agua sobre la que flota una barca primitiva de metal precioso.

En marzo de este año ha finalizado su proyecto Ciudad de Orión. Está constituido por siete torres construidas en marga que representan la constelación de Orión. Desde las torres se podrá observar, en los días señalados, la lluvia de estrellas sobre el desierto.

La constelación de Orión tiene sus raíces en el poema épico del siglo III a.C., Gilgamesh, perteneciente a la cultura sumerio-babilónica. El principal objetivo de esta instalación es el de representar en la tierra la constelación de Orión tridimensionalmente, en forma plástica, como una escultura enclavada en el territorio.

 Las construcciones de Voth se desarrollan en lugares que no han sufrido la explotación humana, y que el artista denomina paisaje cero. Constituyen un terreno para la experimentación donde consigue superar las limitaciones de un paisaje explotado por la actividad humana. Además, la huida tiene un componente personal, como prueba de su capacidad para explotar sus límites. Voth destaca por la cuidada preparación de sus trabajos y la pluralidad de significados de sus propuestas, a través de las cuales descubre unos paisajes sobre los que actúa, convirtiéndolos en centros para la reflexión y la expresión de ideas y emociones.

 Voth ha mantenido una actividad expositiva constante desde finales de la década de los años sesenta, fundamentalmente en su país de origen. Junto a su obra plástica, las exposiciones muestran también imágenes, dibujos y objetos de sus acciones y construcciones, documentadas desde el principio por la fotógrafa Ingrid Armslinger, a la que conoció en 1963 y con la que se casó diez años más tarde. Ambos han publicado diversos libros sobre sus proyectos que recogen escrupulosamente el proceso del diseño y ejecución de sus trabajos y su repercusión pública.